Avisos de llegada tarde
El empleado avisa con anticipación que va a llegar tarde — con motivo, hora estimada y comprobante opcional — y el supervisor lo marca como visto, todo registrado y volcado a los reportes.
¿Qué hace?
Los Avisos de llegada tarde le dan al empleado una forma simple y honesta de avisar, antes de llegar, que hoy va a entrar más tarde de lo habitual. No es un permiso ni un pedido que haya que aprobar: es un aviso. La persona deja constancia de que está demorada, por qué, y a qué hora calcula llegar. Del otro lado, el supervisor lo ve, lo entiende y lo marca como visto.
La idea es reemplazar el mensaje suelto por chat o el "avisame que llegás tarde" informal por un registro ordenado, que queda guardado, asociado a la persona y al día, y que después alimenta los reportes de asistencia.
Cómo lo carga el empleado
Desde su portal, el empleado abre el aviso y completa pocos campos:
- El motivo de la demora, elegido de una lista clara: transporte, salud, familiar y otros motivos habituales. Elegir de una lista ordena los datos y después permite analizarlos.
- La hora estimada de llegada, para que el equipo sepa con qué contar.
- Un comentario opcional, por si quiere agregar contexto.
- Un comprobante opcional adjunto: una foto del problema de transporte, un certificado, lo que tenga a mano. No es obligatorio, pero suma respaldo cuando hace falta.
Con eso, el aviso queda enviado. No espera aprobación de nadie: el empleado ya cumplió con avisar.
Cómo lo ve el supervisor
El supervisor tiene una bandeja con todos los avisos de su gente: quién avisó, el motivo, la hora estimada de llegada y, si lo adjuntó, el comprobante. De un vistazo entiende quién viene demorado hoy y por qué.
Cuando ya lo registró, lo marca como visto. Esa marca cierra el círculo: el empleado avisó, el supervisor se dio por enterado, y queda asentado que la comunicación ocurrió. Es deliberadamente liviano —no hay un "rechazar" ni un "aprobar", porque no es un trámite a decidir, sino una novedad a registrar.
Queda todo registrado y va a los reportes
Cada aviso queda guardado con su motivo, su hora estimada, su comprobante y su fecha. Eso te da, con el tiempo, información real que antes se perdía en los chats:
- Cuántas llegadas tarde hubo en el mes y cómo evolucionan.
- Qué motivos se repiten —si el transporte es el cuello de botella, si hay un patrón por persona o por sector.
- Quién avisa y quién no, para distinguir la demora comunicada de la inasistencia silenciosa.
Toda esa información se vuelca a los reportes de asistencia, donde se cruza con el resto de las novedades del equipo para que la conversación con la gente esté basada en datos y no en impresiones.
Por qué importa
- Cultura de aviso anticipado: la persona avisa antes, el equipo se organiza, nadie queda esperando sin información.
- Respaldo documental cuando hace falta, con el comprobante adjunto, sin obligar a presentarlo siempre.
- Trazabilidad: queda asentado quién avisó, cuándo y por qué — útil para el seguimiento y para cualquier conversación posterior.
Para qué NO sirve
- Pedir el día libre, vacaciones o una ausencia con aprobación: para eso están las solicitudes de ausencia, que sí tienen un circuito de aprobación.
- Reemplazar la fichada: el aviso anticipa la demora, pero la hora real de entrada la marca la fichada del empleado cuando efectivamente llega.
- Aprobar o rechazar la tardanza: es un aviso, no un permiso. El supervisor lo registra marcándolo como visto, no lo decide.